
Actualmente, las pastas, ya amasadas, pueden adquirirse en perfectas condiciones en el mercado. Ello evita todo el
proceso de preparación en el hogar, con el ahorro de trabajo y tiempo que fácilmente se deduce. Generalmente, se ofrecen al consumidor
envueltas en bolsas de celofán y en embalajes transparentes, en tamaños y pesos variables, pero en todo caso cómodos y racionales. La
etiqueta nos informará además de los ingredientes y demás datos que puedan ser de interés para su uso culinario y buena conservación en el
hogar. No obstante, hacer la pasta es también un arte; y muchas amas de casa prefieren amasarla ellas mismas en el obrador de su cocina.
Vamos, por eso, a explicar cómo se obtienen las más consumidas.