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La cocina Española

La cocina española, a pesar de las características peculiares de cada región, tiene una raíz romana común que durante siglos ha
evolucionado asimilando las influencias culinarias de otros pueblos y adoptando productos de las lejanas tierras americanas.
Al uso básico del aceite de oliva, de la manteca de cerdo y de los cereales, se han ido incorporando otros productos, como el arroz,
la patata o el tomate, el azafrán o el pimentón, entre muchos otros que han enriquecido sus platos con nuevos sabores y texturas.
En todo este tiempo, los cocineros y cocineras españoles han mantenido una actitud de respeto a las tradiciones, pero también han sido
sensibles a otras aportaciones, y sobre todo a la evolución de las costumbres y gustos que impone la sociedad; una sociedad que
actualmente exige no sólo rapidez en la elaboración y buena presentación de los platos, sino también sencillez y fidelidad a los
productos que los integran.
Entre los primeros platos, las sopas, cremas y consomés o caldos resultan muy apetitosos y tonificantes, a la vez que inician el
proceso digestivo, preparando el estómago para comidas más suculentas. Los potajes son caldos de olla en cuya preparación entran
legumbres secas, cuyo alto poder nutritivo y facilidad de cocción han dado lugar a una gran variedad de ofertas.
Asimismo, ofrecen un número de variantes tan sólo frenado por los límites de la imaginación.
Los entremeses y las ensaladas están presentes durante todo el año, pero es en primavera y verano cuando irrumpen más frescas en
la mesa.
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