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HUEVOS
Los huevos son un alimento muy completo, pues contienen los nutrientes necesarios para el desarrollo de un embrión. Desde
tiempos muy remotos el hombre comprendió esta gran cualidad y los incluyó en su dieta como un manjar de lujo. Todavía en la
actualidad su consumo marca la diferencia entre los países ricos y los subdesarrollados. Los nutrientes que posee el huevo
están repartidos muy irregularmente. Así, comprobamos que la yema es el lugar donde se concentran la mayoría de ellos.
Incluye la totalidad de las grasas y la vitamina A, también lleva proteínas, hierro y otros minerales, y proporciones medias
de vitaminas B, D y E. La clara, por el contrario, está constituida en su mayor parte por agua y proteínas. Estas proteínas
son de un elevado valor biológico, ya que contienen la mayoría de los aminoácidos esenciales para el hombre. En conjunto,
sólo presenta una carencia, la vitamina C, que se puede añadir fácilmente a la dieta.
Los huevos de todas las aves son comestibles, pero en cada país existen preferencias por los de determinadas especies. Así,
en el mundo occidental son rechazados los huevos de avestruz que, por su enorme tamaño (1,5 kg.), necesitan 40 minutos para
cocerse. Por el contrario, son muy apreciados los de gallina, pata, pava, oca, pintada o gallina de Guinea y codorniz.
Todos los huevos mencionados poseen un valor nutritivo semejante, aunque los de pata y oca contienen una mayor proporción de
grasa. Además, en los de pata existe un cierto riesgo de que se hallen contaminados por microorganismos. Los de pava y
pintada son los que poseen un sabor más delicado, mientras que los de gansa son los más fuertes.
Los huevos, junto con la carne, los pescados y la leche, y los correspondientes productos derivados de estos productos,
constituyen los alimentos de mayor valor biológico, aquellos cuyo consumo marca el nivel de la vida de un país.
Desde que el hombre, en la prehistoria, comenzó a dedicarse a la recolección de alimentos, podemos decir que desde la más
remota antiguedad, el hombre ha utilizado los huevos como alimento.
Al domesticar y mejorar la capacidad ponedora de las aves domésticas, en especial de la gallina, el hombre dispuso de este
excelente alimento en proporciones cada vez más abundantes.
Aun cuando teóricamente todas las aves, incluidas desde hace unos quince años las codornices, pueden contribuir a satisfacer
la de manda de estos alimentos, la realidad es que la mayor parte de los huevos consumidos por el hombre proceden de las
gallinas, si bien en el mundo asiático, especialmente en China continental, las patas ponedoras han contribuido desde tiempo
inmemorial, en una proporción digna de tenerse en cuenta, a la satisfacción de las demandas de huevos en ese país. |