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CONSEJOS SOBRE DULCES 1-2

dulces
Al preparar un menú, hay que tener en cuenta que los dulces que van a servir como postres tienen un altísimo valor energético.
Cada masa, según los ingredientes que la componen, requiere un determinado tipo de elaboración.
Tras ser elaborados, los dulces deben conservarse en el frigorífico hasta el momento en que deban ser llevados a la mesa.
Es importante también guardar los dulces, hasta que vayan a ser degustados, bien protegidos de la humedad y de agentes contaminantes.
La masa debe prepararse sobre una superficie dura, preferiblemente de mármol.


Los dulces en cuya elaboración hayan intervenido la nata o la mantequilla deben ser consumidos en el lapso de pocas horas, porque tienden a enranciarse muy pronto, perjudicándose con ello el sabor y perdiéndose parte de sus valores nutri tivos.
Las mandarinas más idóneas para la preparación de dulces son las de la variedad Clementina. Deben solicitarse por ese nombre al proveedor habitual de frutas.
Los cítricos son frutos muy apropiados para la elaboración de mermeladas y jaleas.
Si se pretende conservar fruta para que sea elaborada después de una semana de su adquisición, se recomienda que sean piezas agrias, naranjas y limones.
Cuando se deban pelar o trocear frutas con antelación a su preparación culinaria, las introduciremos en agua con unas gotas de limón. Ello evitará pérdidas de nutrientes.
Las frutas, cualesquiera que sean las especies que se consideren deben estar almacenadas, o guardadas en el hogar, el menor tiempo posible, pues pierden muy rápidamente su contenido en vitaminas.
Además de las frutas, todos los demás ingredientes susceptibles de sufrir deterioros deben hallarse frescos a la hora de ser cocinados, especialmente los huevos.
Para la preparación de algunas masas muy finas, puede sustituirse la harina de trigo por la de maíz.
No olvidemos tampoco que, a la hora de colocar sobre la frutas sobre la base de masa, la estética es importante.
La mantequilla puede sustituirse por margarina, sin que se perjudique el sabor del dulce.
Conviene manipular las frutas y la masa con los utensilios adecuados, con preferencia de madera.
Aunque las harinas morenas son más alimenticias que las blancas, para la elaboración de postres se deben consumir las últimas, por su mejor sabor y su más suave textura.
Hasta el momento en que deba intervenir en la confección de la receta, la harina debe conservarse en el hogar bien protegida y en lugar fresco y seco.
Si se emplea en los postres fruta en almíbar, habrá que contar con su alto contenido en azúcar a la hora de intentar lograr el sabor justo.
Los frutos secos se integran mejor en la masa de los postres si previamente han sido triturados en pequeñas partículas.
El ama de casa debe tener en cuenta que, si emplea en sus recetas de postres frutos secos, éstos pueden hallarse tostados, lo que modifica de manera extraordinaria el sabor.
La fruta fresca idónea para la confección de postres es la que se halle en su mejor estado de madurez, y perfectamente limpia. Si se va a emplear cortada, se procurará que los trozos resulten de similar tamaño.
La cantidad de mantequilla que intervenga en la confección de las masas de repostería debe estar bien medida. El exceso perjudicará no sólo el sabor en conjunto del preparado, sino también el aspecto y la consistencia.
Las masas deben prepararse sobre una superficie dura y que no absorba, presionándolas con vigor para que se integren bien las distintas sustancias que la componen.
Si la receta culmina con la cocción en el horno, nos cercioraremos de que el postre está en su punto pinchándolo con una aguja de coser o con un palillo: debe salir limpio de masa.

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